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5/11/13

Operación Luna de Octubre

Van a ser las fiestas del Pilar, mi clavícula funciona perfectamente, tengo moto nueva - la BRUTALE -, estreno también Karoo3 y el lugar donde vamos a probarlas  es... Marruecos!

Allá vamos seis personas y seis motos (5 BMWs surtidas y una Triumph, por lo de la variedad y el gusto). Por orden de foto:

- Dori: Anteayer se compró la moto, ayer se dió una vuelta por Andalucía con ella y hoy acabamos de volver de hacer unas pistas, donde se desenvuelve como el correcaminos. No me alejo de ella en todo el viaje, que además de llevar las tiritas, es costurera. Pero de humanos. Vivos. Tela.

- Jose Luis: Motorísticamente hablando, capaz de doblar la velocidad de cualquiera de nosotros en cualquier terreno y esperar con la cámara en ristre para captar los mejores encuadres. Se orienta en cualquier lugar por el olfato o por ultrasonidos. En realidad, no sé cómo lo hace. Pero es así.

- Lola: Superwoman y deportista de élite entre otras menudencias. Además, con sus poderes de persuasión y fuerza mental es única lidiando con los más hábiles regateadores y amilanando a los más duros negociadores.


- Yo: A.k.a. HappyRoadGirl. La que suscribe.

- Jesús: Si hay que tener amigos hasta en el infierno, él los tiene hasta en la medina de Fez, por poner un ejemplo. No hay lugar que yo haya visitado en su presencia sin que alguien le reconozca o viceversa. Su labor en el mundo es vital para rodar: Ruedas.

- Julián: Mi héroe, le venero, él es mi guía y mi luz, a su lado nada me falta. Es la po***, y además me cae muy bien.

- Artista Invitado: David, un llanito que adoptamos en Teluet aportó su vasto y entretenido conocimiento a nuestras conversaciones, y por supuesto su amistad invalorable. Gracias por estar!

- Also Starring: Pascal, JC y Claud, que nos acompañaron en Telouet y aunque no físicamente, de ahí en adelante.

Disponemos de 15 días para enseñar a nuestros colegas el Marruecos Esencial. La ruta, como siempre nos pasa, se modificó a medida que se recorría y al final éste fué nuestro camino:


Ver Operación Luna de Octubre 3 en un mapa más grande

Y éstas son las etapas detalladas, pulsa:

Lo mejor del viaje: constatar que conociendo otros lugares y otras gentes, se rompen prejuicios.

Lo fenomenal: que hemos vuelto (a casa) y que volveremos (allí, que ya nos sentimos como en casa).


Por supuesto, nada de esto habría sido posible sin los colegas que me acompañaron, los que hicimos por el camino, las fotos de Dori y las de naske para plasmar la realidad y los cientos de extras anónimos que nos encontramos por allí. Mi más sincera gratitud a todos!

17/10/13

Asilah, besada por el mar.

La etapa de hoy va hacia el noroeste, queremos llegar a Asilah pasando por Meknes, y como siempre...lo que surja.

Me repito: en cualquier cuneta, una imagen.



De paso por Meknes nos sumergimos de nuevo en la bulla de las grandes ciudades, buscamos la famosa puerta Bab el-Mansour, pero tras dar un par de vueltas infructuosas nos conformamos con esta, que tampoco está nada mal.

Aquí están también las cuadras reales, que no visitamos. Los únicos caballos que vemos son éstos, pastando en un desastrado solar.

Parada para decidir dirección. Sabiendo que yo no soy naske pillo en la foto a uno de los pajarillos que abundan por aquí. Soy consciente de que no se ve muy bien, pero lleva un penacho hacia atrás que me hace mucha gracia.

Antes de llegar a Ksar El-Kebir cruzamos la antigua aduana del Protectorado español.

El camino que nos separa del mar es bastante reeecto.


Alcanzamos la costa en Larache.


 El mar no lo vemos hasta un par e vueltas después. Tomamos posiciones en el café que mira al mar y nos calentamos un poquillo, que la niebla ha hecho descender la temperatura varios grados.


Está destartalada, sucia, parece hasta peligrosa. Antaño era como una ciudad cualquiera de provincias española, aun sus calles, los edificios, la iglesia lo recuerda. Bueno, y todo el mundo hablando español, también.

La niebla que la envuelve no contribuye a una mejor impresión, y el gorrillas que nos hace pagar dos veces por vigilar las motos los dos minutos que tardamos en tomar un café, tampoco. Una lástima, cualquiera de estos edificios, con un buen encalado resultaría magnífico.


La Triumph al final, se ha aficionado a eso de quela acaricien manos diferentes a las de su dueño, después de todo, para qué están los amigos?


Los pájaros que se ven por aquí.


Llegamos a Asilah a tiempo de ver el sol del atardecer llegando a tocar el mar,...

... dejar los petates en el hotel y cenar unos calamares que si no llega a ser porque la mitad de la tropa está usando Fortasec, habrían caído por toneladas, y descansar arrullados por las olas de la piscina.

Digamos que me habría gustado dormir más, pero la verdad es que de viaje me gusta acordarme de Bacardí: Descansa cuando mueras :)

Después volvemos para regodearnos en sus calles

  absolutamente níveas

y bastante naive :)

El equipo oficial de fotógrafos HRG. Millones de gracias!:

Este es un fenómeno que suele pasar mucho cuando vas en moto: no suele coincidir el número de los que salieron con el de los que vuelven.

"El camino que nos une no necesita mapas" reza una de las pintadas de la pared. y yo me derrito...

Y de auí viene su mote. Ante ustedes, señores y damas, un morabito:


Las tres: gracias, gracias gracias!

Al loro el uniforme del equipo responsable de la limpieza exquisita de Asilah:


Como cantaba Groucho, Hola, tengo que irme. Me gustaría quedarme, pero me voy!


Abandonamos el hotel no sin antes ofrecer a David nuestra más preciada enseña: un cachirulo que él se encarga de honrar dignamente. Y mira que luce bonito en la misma máquina que lleva la extraña matrícula GBZ de Gibraltar.

La salida de Asilah, con páramos a la izquierda, en dirección a Tanger-Med, el nuevo puerto.

Otra aduana, de nuevo problemillas. El agente maneja los papeles con desdén, entre mordida y mordida a una fruta que está comiendo ostentosamente. Esta vez parece que algunos de los números de identificación de tres de las máquinas no eran correctos. Ratito de inquietante espera en tierra de nadie y adelante a embarcar, que hemos llegado con el tiempo justo.

Esta vez el recorrido dura apenas dos horas, que por eso es Estrecho!

Y qué mejor que un gibraltareño para hablar de su tierra: ni el mejor documental!

Ohhh, ya desembarcamos. Lástima que terminó?

No! Porque ya en tierra, nuestro llanito adoptado nos ofrece su casa para pasar esta noche y nos enseña esta máquina: - Es en la única que mi mujer quiere subir - Y es que las hay con gusto! La guarda entre un centenar de plantas aromáticas que a mí me vuelven loca. Dejo allí algunas semillas de dondiegos de colores para que pueda compartir un poco nuestra experiencia.

Y ahora sí, a casita, que las vueltas siempre son nostálgicas y ésta la resumo sin más :P


16/10/13

Ait Leuh: El día del cordero

 Amanecemos con un gran desayuno esperándonos. Zumo de naranja, esos crepes especiales que hacen aquí para rellenar de miel o mermeladas, fruta y (para mí muchísimo, que tardo en despertarme) café. Vamos rumbo norte, dirección Azrou, pero sin ruta ni destino programados, a ver qué nos depara el día.

¿Te lo pides?

La única pega que pongo al camping holandés para motoristas es el gravillón de la entrada, donde vuelve a fallarme la técnica de acelerar a saco y de nuevo me hace shimmy la dirección. Esta vez con motivo. Que hay que aprender de los grandes!


Estamos a un pasito de las Gargantas de l'O-el-Abid. Estupenda rutilla para empezar el día entre bosques, curvillas y aromas.


Hay alguna forma mejor de empezar un día?

El precioso puerto acaba en una de esas carreteras que NO viene en el mapa. Me acuerdo de Robert Anton Wilson una vez más: "el mapa NO es el territorio". En esta tierra pasa mucho. A la derecha volvemos al punto de partida, a la izquierda, hacia Beni Mellal. Tiramos a siniestra, hacia la general.

Mientras deliberan los capitanes de ruta - que a estas alturas somos todos porque algunos ya están desaprendiendo a usar el GPS y gozar de las ventajas de esos papeles enormes con líneas dibujadas que se llaman mapas - una pequeña niñita se lleva una camiseta de regalo.

El firme bastante bueno, los árboles rodeándonos con sus aromas. Vigorizante mañana! No puedo dar crédito al buen tiempo que estamos teniendo. Ni una gota de agua en todo el tiempo que llevamos por aquí!



La  carretera marca la línea divisoria entre las montañas y una extensísima planicie, con el horizonte muy lejano.

Otra de las cosas en que ha ganado muchísimo esta tierra es en limpieza, ya no se ven esos campos que parecían plantados de bolsas de plástico que todo el que estuviera aquí antes de 2007 aprox. recuerda seguro. Todo limpito y ordenado.

Cuando descendemos el puerto... bueno es una de esas ocasiones...



Alcanzamos la llanura que hemos visto desde arriba.



Nuestro paso por la ciudad parece de ciencia ficción. No hay ni un alma, ni un comercio abierto, ni un bar para el café. Es fiesta y no una fiesta cualquiera, que mañana, como apuntó Bitel, es El Silencio de los Corderos!!


Escasa comida, y si no llega a ser por David, que se hace con una hogaza de pan, regalo de una buena mujer, me veo lamiendo el aceite de las sardinillas directamente de la lata.

El tubo de mortadela de pollo de color rojo fosforescente no tuvo mucho éxito entre los comensales.

Continuamos, pero ya dejando atrás la planicie.

Las fuentes de l'Oum-er-Rria. De muchos puntos de la ladera derecha de la montaña, al otro lado del río que corre en dirección contraria a nosotros, fluyen pequeños surtidores de agua que lo alimentan. Pero lo más bonito está al llegar:

Igual que en las cascadas de ayer, en la orilla del rio y por encima de ella hay chamizos que sirven de tiendas y para tomar algo. Pero hoy es fiesta y están desiertos. Ocupo uno.

Caudal brutal.




Contrastes en la educación. Mientras que en nuestra civilización hemos llegado al punto en que levantar la voz al propio vástago puede ser motivo de entrar en las listas de "Búsqueda y Captura", en el otro extremo, la ostia que se llevó la chiquilla por enredar mientras hablaban los adultos fué de las que hacen hombres. Aún me tiemblan las piernas. Eso sí, muy hospitalaria, ofreció un cachito del cordero - muy rico - que ya tenían preparado para la noche y que estaban limpiando en esos cubos del suelo.

- Pero envíamela, - me dice. Entonces hay un problema, porque dictárme su dirección de correo es imposible. Ella no sabe leer ni escribir. Su vecina de tenderete tampoco. Hace gesto de : "Ya lo tengo!" y rebusca, rebusca por los cajones del puestecillo hasta que encuentra el carnet de conducir de su marido -que es como los nuestros antiguos rosas plegados en tres. Obviamente ni sé cuál es el nombre, ni ná, y lo de escribir árabe de corrido ni te cuento. Con mi mejor intención, pero francamente... casi que se la llevo en mano en otro viaje.

No estamos quemando Marruecos, cada una de esas chimeneas exhala un estupendo aroma y hace ya rato que tomamos el frugal tentempié. Empiezo a salivar como los perros de Pavlov.

Según nos acercamos a la zona de Azrou por el sur, los bosques de cedros nos envuelven.

Hay hasta un campo de fútbol en medio de un paraje que nadie llamaría desértico.

Hoy no se puede elegir mucho el asentamiento. Al final acabamos en Ait Leuh en una casa para nosotros solos por 20€ la noche con deliciosa cena incluída. Un taghine de carne y otro de pollo que han traído desde el pueblo.

 Vale que sólo había un baño para todos, pero después de todo, quién quiere ducharse todos los días estando de aventura y mira qué adorno bereber tan bonito en la pared. Atención a los pequeños fez que coronan el marco:

Parking en el jardín interior, lleno de dondiegos y buganvillas. Me pillo semillas.

Además llegamos con luz suficiente para apretar los contactos, revisar fusibles y echar una miradilla por si hubiera algo patente que pudiéramos hacer para convencer a la Triumph de que debía seguir al lado de tanta BMW.

Atardecer más que bucólico.

Los gatitos que se acercaron a vernos dieron buena cuenta de esa mortadela que sobró a medio día. Debimos dejarles también un Almax, pero no caí en la cuenta. Sorry, cat!